Crónica

Rugby de salón.

En esta cuarentena, tumbado en el sofá mirando al techo, puedo pasar horas sin hacer nada. Bueno, no sería del todo exacto. Es correcto que estoy tumbado en el sofá y correcto también que estoy mirando al techo. Incorrecto es que no haga nada. Escucho música. Grupos nuevos que no conocía pero, sobre todo, grupos, álbumes, canciones antiguas que hacía años, décadas que no escuchaba. Algunas han sobrevivido bien el paso del tiempo, otras no tanto.

La banda sonora de mi vida –o la playlist, que diría la juventud- tendrá canciones de estilos muy diversos....

La última bala.

La crisis de los quince es, sin duda, una de las peores crisis que un jugador de rugby puede pasar. No tiene edad, ni posición. La crisis de los quince tiene que ver con la indescriptible sensación de abandono que se produce cuando, partido tras partido, tu convocatoria es de quince jugadores. En casa o fuera. Siempre quince. Los mismos quince.

Los partidos se juegan sin descanso –algo que en una liga tan corta me cuesta entender-, los golpes se acumulan y los lesionados se suceden.

Crónica Veinte Veinte.

Llevo un mes haciendo bromas con mis propósitos de Año Nuevo. Como si esta vez fueran diferentes. Como si esta vez fuera a cumplir alguno. Volver a escribir estas crónicas no era uno de ellos. Y quizás por eso mismo lo estoy haciendo.

No nos engañemos. Escribo por encargo. Como un escritor profesional, pero mucho más barato. Mis dos lectores más acérrimos me pidieron que volviera a escribir; mi correctora merece una crónica mal escrita que reventar con críticas feroces pero, sobre todo, mi vicepresidente y anhelante capitán lo sugirió sutilmente en un mensaje de texto. “He pensado que una crónica… qué te parecería hacerla…”. Y yo que soy avispado....

Sin palabras.

Soy un pirado de los deportes, de todos los deportes. He practicado muchos a lo largo de mi vida. Todos me gustan, todos se me dan regular (siendo generoso conmigo mismo) y de todos tengo una idea general de la práctica. Y entre todos el rugby me eligió. Me gustaron sus valores, recurso tantas veces utilizado y tantas veces vacío de contenido. Cada vez con más frecuencia veo en redes sociales como estos “valores” se utilizan como reclamo, como gancho para atraer practicantes –sobre todo en categorías inferiores-. Cada vez con más frecuencia compruebo como son palabras bonitas sin acciones que las respalden. Y me desencanto un poquito. Ayer volví al campo donde....

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