Y no se ganó en una hora…

Dice el dicho de tradición popular que Zamora no se ganó en una hora y el pasado sábado el  Rugby Ávila pudo comprobar que así era y que así sigue siendo. Este era el último partido del año 2012 frente al Zamora Rugby Club y dejó luces y sombras en un partido raro para todos.

El partido comenzó con un buen juego, dinámico y fluido por parte de ambos equipos y tras una gran combinación colectiva a la salida de una melé en campo propio de Ávila se plantó con golpe de castigo a favor dentro de la veintidós zamorana. Aprovechando el empuje inicial de la delantera y tras un par de buenas fases de delantera Alfonso se coló entre la defensa contraria para conseguir el primer ensayo del partido.

A partir de ahí el partido se ensució; y no sólo me refiero al abundante barro que teñía las equipaciones. Existe una delgada línea entre el juego de contacto agresivo y el contacto agresivo sin juego. Una serie de malas acciones encadenadas trabó y estropeo un partido que empezaba bien y apuntaba muy buenas sensaciones. Los veinte minutos de locura se resolvieron con una expulsión en Ávila y un Sin Bin para Zamora hasta que llegó el descanso y el partido igualado. 7-7.

Afortunadamente, el rugby tiene estas cosas. Comienza la segunda parte y es otro partido diferente, otros equipos diferentes, otra actitud diferente. Y lo que parecía, fue. Magnifica segunda parte de rugby con buen juego cerrado de delantera y bonitas combinaciones de juego abierto por ambas partes. Zamora se adelantó con ensayo y transformación. 14-7.

A partir de ese momento, sin ser muy objetivo, lección de casta de Ávila que fue capaz de igualar la contienda con un ensayo de Nobita y la posterior transformación. Lección de casta porque durante los últimos diez minutos Ávila con media hora de inferioridad acosó la zona de ensayo de Zamora con dos ensayos frustrados –merced a una gran defensa local- y, sobre todo, un golpe de castigo que de haber pasado entre palos habría puesto en ventaja para ganar el partido.

Mención especial para los “boxeadores” de ambos equipos –empate hasta en narices rotas- y para el árbitro, arrollado y lesionado a la salida de un ruck por el empuje de las delanteras.

Ávila no pudo ganar en una hora lo que se complicó en veinte minutos y volvió con un empate que sabe a poco. Tocará apretar en la revancha de enero.

Cronista.