Winter is coming

Está más que probado que los jugadores de rugby no están bien de la cabeza. No pueden estarlo. Me reitero en esta idea a cada minuto que paso con ellos, a cada entrenamiento, a cada partido, a cada tercer tiempo. Y como persona consciente del peligro para la sociedad que dichos jugadores representan intento transmitirlo en cada crónica que escribo. Ayer quedó constancia una vez más de ello.

Las personas mentalmente equilibradas no practican deporte al aire libre con una temperatura rondando los cero grados centígrados y la presencia, para darle épica al asunto, de copos de nieve durante el transcurso del encuentro. Frío, mucho frío, muchísimo frío. No existe otra palabra para definir el encuentro que ayer sábado enfrentó a Rugby Ávila Club y a RC Valdemoro en la ciudad deportiva de Ávila.

Pero en el rugby –como dicen los teóricos- ya está todo inventado. Lo mejor para un partido con mucho frío es pegarse cada tres segundos, cada dos pasos, cada centímetro de campo. Y a ello nos pusimos con afán (vamos con afán, todos a la vez, a buscar con ahínco la bola oval… versión libre de un clásico de las canciones de autobús, dedicado al gran Krilin).

El intenso frío y la mala cabeza pueden hacer que se salga a un partido frío como el hielo, prácticamente congelado. En esas andábamos, intentando entrar en calor cuando una ruptura por la línea de centros acabó en un ensayo de Valdemoro. Prácticamente no habíamos pisado el campo. Minuto 4. Transformación. 0-7. La reanudación fue prometedora. Balón a la veintidós contraria y fases de delantera para conseguir un golpe de castigo, sacado rápidamente por Brasas y posado en la zona de marca contraria. Minuto 7. Transformación fallada. 5-7.

A partir de ese momento llegaron unos minutos, muchos minutos, de juego duro, durísimo. Puntos de contacto, abiertas, mauls, placajes –buenos y malos- y sobre todo melés. Melés consecuencia del intenso frío, de un balón resbaladizo, de manos agarrotadas y dedos de cartón que provocaron muchos fallos en el juego a la mano y mucho balón adelantado. En un periodo de posesión de oval para Valdemoro y tras una sucesión de abiertas y defensa a cinco metros llegó el segundo ensayo visitante, con transformación fallida. Minuto 29. 5-12. Desde ahí hasta el descanso el partido siguió con el mismo patrón. Contacto, placaje, abierta y repetir.

La segunda parte comenzó, como no podía ser de otra forma igual que la primera. Mismo juego, mismo patrón. Durante diez minutos todo permaneció igual, sólo que esta vez el balón era local y las fases se sucedían a nuestro favor acercándonos a la zona de ensayo. En una de esas fases el árbitro cobró golpe de castigo contra Valdemoro, y en la ejecución del mismo Borja catapultó al rival que se cruzó en su camino para conseguir el ensayo que merced a la posterior transformación de Carras, nos concedía la igualada. Minuto 50. 12-12.

Y a partir de ahí, la irracionalidad del rugby. Valdemoro se lanzó contra la zona de ensayo de Ávila con fuerzas renovadas y se posicionó a cinco metros de nuestra zona de marca. Todo correcto. Valdemoro atacaba, Ávila defendía a cara de perro. Las abiertas se sucedían, los pick & go se repetían, los golpes de castigo se reiteraban pero Ávila resistía. Bravos y valientes. Todo correcto.

Después de diez minutos echando “de la puerta de nuestra casa” todo lo que se acercaba, llegó la expulsión de Paco (botellita de pacharán de castigo) por reiteración en los golpes de castigo. Diez minutos con catorce jugadores. Empresa difícil de conseguir. Defensa más férrea y dura, fruto de la cual llegó una segunda amarilla, en esta ocasión para Nacho (botellita de horchata para todos). Empresa racionalmente imposible de conseguir. Trece jugadores para frenar a quince depredadores que olían la carnaza… Pero el rugby es estúpidamente irracional y –efectivamente Darío- como nos iba la vida en ello, durante más de cinco minutos defendimos la inferioridad, recuperamos el balón y lo alejamos de nuestra zona de ensayo. La gesta improbable encorajinó a los locales y, con el regreso de unos enrabietados expulsados, Ávila volvió a visitar la veintidós contraria para no marcharse más, para no marcharse de vacío. Primero con un golpe de castigo a palos transformado por Carras que colocaba a Ávila por primera vez por delante y virtualmente vencedor. Minuto 73. 15-12.

Cuando Ávila juega, o quiere jugar mejor dicho, es una máquina rosa bien engrasada, un tren al cien por cien de revoluciones que volvió a la veintidós contraria a ensayar por medio de David que, topeteó (como me gusta esta palabra) con  todos los rivales que le salieron al paso hasta conseguir el ensayo que debía llevar la tranquilidad a los instantes finales del partido. Minuto 76. Transformación fallida. 20-12.

Todavía quedaba algo más para redondear el patrón ilógico de lo que estaba sucediendo. El punto bonus ofensivo. Y es que cabrear a unos valientes insensatos es peligroso, y cuando todo parecía indicar que el partido podía acabar así, con el balón en posesión de los locales y consumiendo los minutos restantes, Borja encontró una carrera de quince metros, un hueco en la defensa y nadie que le parara para firmar su segundo ensayo del partido y conseguir un punto extra que sólo siete minutos antes parecía muy, muy lejano. Minuto 80. Transformación de Carras. 27-12. Final del partido.

Luego se hace el círculo y las alabanzas y las broncas se suceden a partes iguales. Alabanzas por lo hecho, broncas por lo hecho. Cascarrabias de entrenadores y capitán… cortan las alas a los adalides del rugby espectáculo…

Mis felicitaciones a Mario y Miguel por el debut y a Jc por descubrir y sobre todo disfrutar este deporte. Nunca es tarde. Vuestras sonrisas de satisfacción tras el partido reconfortan mi espíritu y apaciguan mis ganas de bronca…

Por último dos menciones más. Valdemoro, fenómenos. ¡Qué partido, qué tercer tiempo! Ojala todos los equipos fueran como vosotros. Un orgullo y un placer.

Y finalmente, me alegró especialmente ver reunida a la vieja guardia de Ávila. Pascal, Charco, Paco y Neftalí en el tercer tiempo compartiendo risas e historias. Un día quiero/deseo dedicaros unos párrafos.

Cronista.

P.S.: Para los habituales de esta crónica, os sorprenderá la exactitud de mi narración del partido de hoy. Todo mentira, me lo he inventado. Marcos, el mejor del partido. La verdad es que el acta de nuestro nuevo delegado Pedrito me ha ayudado mucho.

Y por cierto, para los que no sabéis inglés, traduzco. Winter is coming significa que hace un frío de coj… o tal vez no… los golpes en la cabeza es que me dejan…