Somos 016.

001. Pido perdón por la falta de las dos últimas crónicas. Hoy compensaré muy brevemente mis faltas.

002. Escribo el día después de jugar pero cuando me senté para contar el partido contra Athletics Boadilla estaba muy cabreado, no me gustó el partido, no me gustó la derrota, no me gustó lo que quería escribir.

003. Admito que Athletics Boadilla fue mejor que nosotros en el conjunto del partido aunque en el particular de cada fase del rugby fuimos iguales, cuando no, superiores. Ellos fueron más equipo y eso marcó la diferencia. Por eso ellos ganaron y nosotros perdimos.

004. Acostumbro a utilizar algo de lo que ocurre durante la semana o el partido para escribir pero las semanas han transcurrido raras, con poca gente en los entrenos y menos Equipo (nótese la mayúscula) de lo habitual, no me gusta y no quiero escribir sobre ello.

005. Celebro que inauguráramos el casillero de victorias en fase de ascenso (otro pequeño hito para este pequeño club) jugando en casa contra Industriales Las Rozas en un gran partido, disputado y divertido de jugar. De los partidos bonitos de ver pero, sobre todo, de jugar; de esos que te recuerdan cuanto te diviertes y el motivo de jugar a este dolor llamado rugby.

006. Lamento el fallido tercer tiempo y me disculpo, una vez más, con nuestros amigos de Industriales Las Rozas que no hizo justicia al gran partido que disputamos ambos equipos. Ganamos, pero no voy a escribir sólo si ganamos. Aprendemos más de la derrota.

007. Pongo una vela a Olaya para que paren las lesiones. No es ni será nunca una excusa para mí pero si pudiéramos recuperar jugadores y tener cambios en el banquillo, seríamos más competitivos y la ilusión de todo el club en jugar la fase de ascenso se merece, como mínimo, eso.

008. Confieso que tengo un resquemor. Creo recordar que nunca hemos ganado a Móstoles Jabatos y eso me cabrea. Lo tuvimos a tiro en otras ocasiones e íbamos con ganas para afrontar el partido del pasado sábado.

009. Trasnocho pensando la alineación de cada fin de semana (los entrenadores ni me lo imagino) y esta última con dieciséis jugadores y trece delanteros... Para un roto, un flanker. Al ala y al zaguero y a funcionar.

010. Dudo mucho que a quién lee estas líneas le interese saber si hubo un pase adelantado en el minuto 28 o un golpe de castigo por retenido en el 53. Suelo ponerme cursi y escribir sobre sensaciones que están lejos, y a la vez tan cerca, del desarrollo del partido. Eso que hace al rugby diferente a todo lo demás.

011. Recuerdo pocos detalles de los partidos y golpearme la cabeza contra el muro defensivo de Jabatos no ayuda mucho a recordar. Sólo sé que entré en el selecto grupo de jugadores a los que les placa un compañero, el miedo que da Alfonso cabreado cuando lo encaras (aunque seas de su mismo equipo) y que para que se preocupen chicas guapas en la banda tienes que ser guapo y fuertote como Antonio. Si eres feo y tirillas no se acercan ni los de tu equipo.

012. Escucho emocionado tras acabar un partido que empezamos con 16 jugadores seleccionables y que terminamos con 13 jugadores y tres lesionados en la banda como se acerca uno de ellos a pedir perdón por haber tenido que salir del campo porque no podía jugar más. Enorme Pelos. Si las matemáticas no me fallan había 30 jugadores peleando todos como jabatos cada segundo, cada balón, cada metro del campo de Getafe.

013. Viajo tranquilo de vuelta en el autobús con las conversaciones habituales, las risas, el buen humor. Relajado. Pensando ya si ir a cenar una hamburguesa donde Eze y si voy a salir por la noche o el cansancio y los dolores van a dejarme en el sofá hasta el día siguiente. En eso estamos, por las calles de Ávila, cuando una voz pide a nuestra paciente Belén que detenga el vehículo. Varios compañeros han visto una agresión de violencia de género en la puerta de una vivienda y sin que medie palabra alguna todo el equipo baja del autobús y corre hacia el lugar donde hay un hombre pegando a una mujer.

014. Omito los detalles que sólo interesan a la policía y a la víctima. Nos ofrecimos a llevarla a la comisaría, a llamar a la policía, nos identificamos como testigos de la agresión. Me sorprende que sorprenda nuestra reacción. Es lo que hay que hacer, es lo único que se puede hacer. No miramos para otro lado. Juntos somos más fuertes que ellos.

015. Termino sintiéndome muy orgulloso de este equipo, de este club, de esta familia que somos el Rugby Ávila Club. Puede que no sepamos pasar el balón, placar o limpiar un ruck pero tenemos algo más, somos algo más. Seguiré cabreándome y gritando en los entrenamientos, eso no me cabe la menor duda, pero a partir de ahora sabré que en el fondo, aunque se equivoquen en el campo, en la vida sabrán hacer lo correcto.

016. ¿Dígame?

Cronista.