Principio de incertidumbre.

Pongámonos en situación. Viaje de vuelta del Rugby Ávila Club después del partido que nos había enfrentado este sábado 23 de febrero al Talavera Rugby Club. En la sucesión de curvas que forman la carretera del puerto del pico se produce la conversación más rara que ha tenido y, posiblemente, tendrá lugar en este equipo. El principio de incertidumbre de Heisenberg.

Era la consecuencia lógica del partido. Existía en principio, la incertidumbre. La incertidumbre de afrontar un partido una semana después del anterior, con numerosas bajas acumuladas que nos dejaban pocos cambios en reserva, novatos sin estrenar. Incertidumbre por la delantera a alinear y por la línea, que tantas dudas dejó en nuestro último partido.

Me gustaría hacer hincapié en la línea. Simplificar el principio de incertidumbre sería decir que no se puede determinar simultáneamente la posición y el movimiento de una partícula, y eso es lo que había pasado en partidos anteriores. No ser capaces de determinar la posición y el movimiento de los compañeros frustraba cualquier acometida del juego “a la mano” de los tres cuartos. Pero la adversidad es motivadora y el cachondeo aún más, así que las ratas venían heridas en su orgullo –se dudaba sobre sus capacidades-  exigiendo una rectificación de la última crónica –si hacían o no su trabajo- y en justicia hay que decir que realizaron -con fallos subsanables- un buen partido sobrados, esta vez sí, de entrega y buena actitud.

La dinámica del partido fue positiva al RAC frente a un voluntarioso Talavera que no pudo hacer frente al mayor peso de la delantera abulense en las melés y en un par de mauls frenados cuando empezaban a coger velocidad hacia la zona de ensayo rival. Tras un trabajo exhaustivo de la delantera bien secundada por una línea que por fin llevo peligro, fueron sucediéndose los ensayos de Brasas en dos ocasiones –la estrellita siempre haciéndose notar-, Torres, Anisete, Carras y Gordaian Davil Bolt tras espectacular sprint por la banda, record de los 100 metros gordos. Las transformaciones de Carras (4/6) pusieron el definitivo 0-38 con el que terminó el encuentro.

Tras un buen tercer tiempo con un rival competitivo en canticos y desnudos nos despedimos, emplazando a Talavera al partido de vuelta. No puedo terminar la crónica del encuentro sin mencionar los debuts de dos jóvenes estrellas del balón oval. Balas, quién puso su maltrecho cuerpo al servicio del club y cobró por parte nuestra –mejor que te pisen los de casa- y Juan Carlos quién medita retirarse con un 0 % de errores en su vida deportiva. ¡Sois grandes, chavales!

La nota negativa la pusieron los de siempre por lo que, en vista del nivel de las conversaciones intelectualmente estimulantes alcanzadas últimamente, vamos a proponer firmemente a Belén retirar el micrófono del autobús para impedir los chistes que se cuentan en el viaje de vuelta. Hay quien tiene pesadillas con ellos, hasta nauseas –referencia sutil y caballerosa al riego ácido de los setos de cierta explanada de Mombeltrán-.

En resumen. Talavera. Principio de incertidumbre, final de esperanza.

Cronista.