HIJOS DE LA ANARQUÍA | Cronica Soto del Real - RAC (15/09/2012)

HIJOS DE LA ANARQUÍA.

 

 

El pasado sábado se celebró en la ciudad de Soto del Real un encuentro amistoso de pretemporada entre el equipo local y el Rugby Ávila Club. Ávila se presentaba en aquel encuentro con tres ausencias notables.

La primera es la ausencia de objetivos. La negativa de la Federación de Madrid –trámites burocráticos mediante- a aceptar nuestra inscripción en su federación y participar en su liga ha dejado la moral del equipo mermada. No disputaremos liga, este año no. Pero somos peleones y volveremos a intentarlo al año que viene y seremos mejores, entrenamos para ello.

La segunda era la ausencia de entrenador. Pascal no podría asistir, se olía el desconcierto, el caos absoluto, la anarquía. Pero cuentan los atónitos testigos que no, que Ávila se hace mayor. Que hubo errores de placaje, de manejo, de colocación pero el equipo está ahí, la actitud está ahí, el espíritu está ahí.

No suelo hablar del partido como tal, como crónica deportiva al uso. Quizás porque perdimos, quizás porque perdemos. Tal vez el día que ganemos empiece la crónica con la resaca de la victoria alabando lo buenos que somos y lo encantados que estamos de habernos conocido.

La verdad es que perdimos por dos ensayos de diferencia –de los nuestros ensayaron el tropezadero Santi y el legañoso niño denso Brasas- en un partido de cuatro tiempos de veinte minutos en el que Soto del Real presentó una envidiable cantidad de jugadores en plantel frente a los pobre dieciséis solitarios abulenses.

La tercera y más humilde ausencia era la del Cronista que redacta estas líneas. Hoy todo lo escrito viene de oídas, de palabrería barata de jugadores ebrios de rugby y tercer tiempo. No me creo nada. Solo dos hechos seguros. El primero es que perdimos y el segundo es que entrenaremos más y seremos mejores la próxima vez.

Voy a finalizar con un homenaje personal de admiración y respeto por los “cadetes” del equipo. No creo que este equipo pueda nunca agradecer bastante la experiencia de Charco, la entrega desmedida de Paco o el juego elegante de Neftalí. Vuestro amor por el rugby es contagiosamente embriagador.

 

A ti Neftalí, recupérate pronto hermano. Ahora que empezamos a sentir como un equipo, tu lesión nos duele a todos –aunque a ti un poquito más-.

Cronista.