Fin (de la primera parte).

Ya estoy aquí. Ya veo la luz. Por fin he salido de la oscuridad donde me he pasado todo el verano y vuelvo a estar en primera fila. Se acabó estar cubierta de polvo y olor a naftalina; a partir de ahora volveré a estar cubierta de sangre y barro, oliendo a sudor y esfuerzo, a sacrificio e ilusión. Para eso es para lo que estoy aquí.

Sólo espero que después de este tiempo no se me noten los michelines y si es así, trabajaré duro para que desaparezcan lo antes posible. Cogeré pronto la forma. Aguantaré los agarrones con los que me maltratan. Soportaré sin rechistar el frío y el calor. Luciré con orgullo en cada campo que visite y seré ejemplar cuando esté en casa, rodeada de mis iguales.

El sábado tuve mi primera toma de contacto. Fui a Plasencia a visitar viejos amigos y hacer otros nuevos. De Salamanca. Pase mucho calor pero no me importo, porque después de tanto tiempo estaba haciendo lo que más me gusta, correr por un campo de rugby.

Era el ensayo general de la función que empieza, de lo que me va a tocar interpretar en los próximos meses. Primer acto (Valle del Jerte): juego duro, de delantera, de choque, de fases que avanzan centímetro a centímetro, de mauls arrolladores, de ratas que limpian sus abiertas…de partidos a cuarenta minutos que se ganan con la sonrisa satisfecha de lo que sabemos hacer. Segundo acto (Salamanca R.C.): este papel lo tengo que aprender. El de partidos que se sufren, que se pierden, el de equipos rápidos que me descolocan, que no llego a placar, que se me cuelan por el intervalo. Partidos exhaustos que juego con orgullo y pundonor, sacrificio y pasión –por eso el corazón y el escudo están en el mismo lado…-

Soy joven, tengo mucho que aprender pero ganas e ilusión no me faltan y, aunque he perdido –temporalmente- algún amigo en el camino, he hecho otros nuevos que me apoyarán si dudo, me levantarán si caigo, me protegerán si estoy indefenso. Harán de mi lo que soy. Un trozo de tela que forma parte del tapiz verde y rosa que elegimos para vivir. No quedan amistosos, no quedan pruebas. Sólo queda apretar los dientes con cada envite, respirar hondo en cada carga, dar lo mejor de mí cada fin de semana… No puedo esperar a que llegue el próximo sábado.

Por fin esto empieza, y este año es cosa seria.

¿Cómo que quién soy? ¡Soy la camiseta del RAC!

Cronista.