Domingo de dolores.

El pasado sábado tuvo lugar el primer partido amistoso del año 2013  para el Rugby Ávila que nos enfrentó al C. R. Valdemoro en los campos de la ciudad deportiva de Ávila. Este partido estaba especialmente marcado en rojo en nuestro particular calendario de temporada. Valdemoro milita en la cuarta división regional de Madrid y nos ha servido de test para medir nuestro nivel competitivo pensando en la temporada próxima.

Objetivamente se podría concluir que la prueba fue un éxito. Ávila consiguió una trabajadísima victoria por 15-10 frente a un rival durísimo en un encuentro donde ambos conjuntos hicieron una exhibición de delantera. Pero no todo es felicidad en el reino de las ratas. El partido estuvo condicionado por los numerosos errores a la mano que cometieron ambos equipos y que rompiendo continuamente la dinámica del juego obligaron a un esfuerzo extra a las delanteras en la melé.

Tras un buen comienzo y un balón robado en un ruck, Pablo consiguió el primer ensayo para Ávila junto al banderín. La transformación, muy difícil por la posición y más si sumamos el viento que dominó todo el devenir del partido, fue fallida. 5-0. Ávila seguía dominando tras inaugurar el marcador y tras unas buenas fases de delantera, Carrasco, ahora sí, no fallaba y transformaba un golpe de castigo a 30 metros. 8-0. Con este resultado se llegó al descanso.

Tras la reanudación Valdemoro demostró que no venía de turismo y tras recuperar un balón recorrió todo el campo para apretar el marcador. Conversión fallida. 8-5. La dinámica del partido siguió el guión establecido de delantera y fallos en la línea. El ímpetu de la delantera local no decayó seguramente bajo el influjo de las últimas victorias y generó un golpe de castigo tras varias fases de delantera que Brasas posó en más allá de la línea de ensayo. La estrellita sacó la magia para realizar la “croqueta” y ampliar la ventaja en el marcador. Transformación de Carrasco y 15-5.

A partir de ahí, como no podía ser de otra forma, tocaba sufrir para ganar. Valdemoro apretó los dientes y conquistó la veintidós local merced al terreno concedido por una sucesión de golpes de castigo fruto del cansancio y la falta de concentración que aparecieron en una castigada delantera abulense. Pero hay veintidós metros hasta la línea de ensayo –hilando fino con los nombres- y cada uno fue una batalla frente a una defensa espartana y con un jugador menos durante los ocho últimos minutos de partido mientras el tiempo se consumía. Finalmente la excelente labor de delantera visitante –al César lo que es del César- consiguió encontrar un hueco en la defensa local para poner el ensayo y la emoción. Transformación fallida. 15-10.

No había tiempo para más. Dos minutos de tensión. Pitido del árbitro y victoria que sabe a gloria para todos. Cierto sabor agridulce para los entrenadores y los que buscamos la excelencia en este equipo que demuestra ir creciendo día a día, entrenamiento a entrenamiento, partido a partido.

Mi más sincera enhorabuena a mis gordos, como quiero yo a mis gordos. Los que sufren más de treinta melés en todo el partido. Los que hacen bueno eso de “sábado de rugby, domingo de dolores”. Benditos dolores.

Cronista.