Doce, fueron doce.

Doce, fueron doce.

Un día escribí que cuando el Rugby Ávila ganara su primer partido de la temporada tal vez me dedicara a hablar detalladamente del partido, de los ensayos, de las jugadas…que haría sonar las fanfarrias para honor y gloria de los jugadores. Si hubiera escrito esto inmediatamente después del partido posiblemente habría sido así pero han pasado dos días y la perspectiva cambia.

Ya no queda gloria, ya no queda euforia. Sólo quedan dolores, moratones, heridas. Como siempre, como cuando se pierde. La diferencia es el dulce analgésico que es ganar un partido. Ganar haciendo lo mismo que cuando se pierde, pero mejor.

El partido entre Buitrago de Lozoya y Ávila se presentaba raro. Fuera de casa, en campo de hierba artificial, con numerosas bajas y gente justa para jugar. Y se tornó aún más raro. No íbamos a completar treinta jugadores. No había gente suficiente. Recuento, reunión y resolución. Sería un rugby 12. Doce jugadores. Como los meses del año, como las tribus de Israel, como los apóstoles, como las uvas de Nochevieja, como los doce del patíbulo.

Doce ensayos, doce, consiguió el Rugby Ávila por tan solo uno del equipo local. 5 – 60 (pactado sin transformaciones). El juego fue realmente bueno en la primera parte del partido, destacando los primeros veinte minutos donde el equilibrio entre ambos conjuntos fue mayor y donde se pudo apreciar la mejoría en el juego colectivo de Ávila. Una mejor condición física, superioridad en la melé y, por fin, placajes duros y resolutivos  permitieron aumentar la ventaja e intentar desarrollar un juego que en otros partidos no se había alcanzado. No obstante, el resultado es engañoso pues no fue tanta la diferencia entre ambos equipos.

El dato para amantes de las estadísticas, DaviL con tres ensayos se llevó el balón del partido. Esperemos que lo devuelva.

La revancha dentro de tres semanas -1 de diciembre- en la ciudad deportiva de Ávila.

Hoy no estoy inspirado, creo que me va más perder y ponerme místico y melodramático. O también puede ser que sea cierto que se aprende más de una derrota que de una victoria. Aunque ganar, aunque sea a veces, que bien sienta.

Cronista.