Cuando una persona puede con quince jugadores

En primer lugar, y antes siquiera de comenzar la crónica, quisiera pedir disculpas por adelantado por el cariz un tanto futbolero que impregnará la crónica y es que, si algo distingue al rugby del resto de deportes, es su respeto hacia la figura del árbitro y su autoridad, pero no es  menos cierto que esa autoridad y jerarquía de la que goza el colegiado en el deporte ovalado hay que demostrarla dentro del campo, demostrando respeto por el esfuerzo que realizan los jugadores intentando seguir la jugada lo más cerca posible y, lo que es importante, aplicando un criterio ecuánime a la hora de tomar decisiones. Pero ésa es otra historia a la que ya abordaremos en esta crónica.

El Rugby Ávila Club se presentaba en Yuncos con la necesidad de sumar su primera victoria como visitante esta temporada ante unos Jabatos que se encontraban un puesto por delante de ellos en la clasificación y dar un golpe sobre la mesa en lo que a clasificación para playoffs se refiere. Siendo el campo y el rival desconocidos, la premisa de los abulenses era realizar el juego entrenado durante estas semanas que ya lleva Jose Ignacio al frente del equipo.

El partido comenzó de cara para el RAC, ya que no se llevaban ni cinco minutos de partido cuando Pedrito logró posar el oval en la zona de ensayo rival tras una gran jugada de continuidad y apoyo abulense para otorgar ventaja a los de rosa en el marcador por 5-0.  Pintaba bien el partido para los visitantes hasta que llegó el momento de apagón mental que les suele llegar a los abulenses en todos los partidos. Esta vez el apagón se adelantó a la primera parte y provocó que, tras fallos clamorosos de los abulenses en la recolocación tras un golpe, los Jabatos lograsen ensayar hasta en tres ocasiones para colocar un nada halagüeño 15-5.

Desde esta humilde crónica propongo bautizar el juego del Rugby Ávila Club como “La Táctica del Guadiana”, ya que los abulenses, viendo que se les podía escapar el partido, se volvieron a enchufar y a encadenar buenas fases de juego para lograr dos ensayos más por parte de Davil y Santi Osito e igualar la contienda antes de llegar al descanso.

A pesar de no haber realizado una gran primera parte, los visitantes se encontraban con el encuentro empatado y a un ensayo de conseguir el punto bonus y ponerse por delante, y con esa premisa saltaron al campo en la segunda parte. Pero no contaban con la única figura individual que puede destrozar el trabajo entero de un equipo en el deporte de equipo por excelencia: el árbitro. Me atrevería a decir que no existe un deporte colectivo en el que la figura del árbitro tenga tanta relevancia como en el rugby. Es por ello el respeto que se le tiene. El árbitro es el encargado de establecer la línea entre el lance del juego y el golpe de castigo, el encargado de castigar a un equipo por colapsar la melé cuando el contrario es muy superior y, al fin y al cabo, que el partido transcurra por buenos derroteros y se pueda disfrutar de la belleza de nuestro deporte. Pero cuando toda esa autoridad y jerarquía se torna en imparcialidad e inquina hacia uno de los dos equipos, es capaz de destrozar cualquier esfuerzo colectivo, por muy meritorio que éste sea.

Con ello, la segunda parte se convirtió en una serie de despropósitos arbitrales en la que la superioridad de los abulenses en la melé era castigada con golpes de castigo a favor de Jabatos, en la que cualquier intento de los tres cuartos rosados de generar superioridad en la línea era castigado con avants inexistentes que solamente él veía, anulando ventajas del RAC cuando era obvio que se obtendría una ventaja en caso de seguir el juego y en la que las touch eran sancionadas con parcial, a pesar de que el balón superase claramente y en línea recta la línea de 15, demostrando con ello, además, un flagrante desconocimiento del reglamento.

Pero el partido reservaba todavía una traca final digna del mayor espectáculo pirotécnico. A falta de cinco minutos para finalizar el encuentro, el también rosado se inventó un golpe de castigo bastante centrado por entrar por el lateral a un ruck que ni siquiera estaba formado que los Jabatos se encargaron inteligentemente de transformar para colocarse por delante en el marcador. A los abulenses les quedaban cinco minutos para obrar la gesta. Si les dejaban. Saque de centro, recepciona un jugador local, que es sacado fuera por la enfurecida delantera del RAC. Touch en campo rival a favor de un Rugby Ávila Club que tenía una gran oportunidad para meterse en zona de cinco rival. Con un saltador haciendo malabares para no caerse ya que el viento llevó el saque ligeramente hacia el pasillo Jabato, el árbitro decreta de nuevo parcial. Hasta el entrenador local se reía. Nueva jugada abulense, esta vez con la línea de tres cuartos, que consigue llevar el balón rápido hasta el segundo centro y, cuando ya habían generado la superioridad y tenían un dos para uno contra un jugador rival, pase adelantado que se saca de la manga el árbitro para desbaratar la ocasión de ensayo abulense. El reloj transcurría impasible y al RAC se le acababa el tiempo para ensayar y ganar el partido. A base de casta y esfuerzo, logró adentrarse poco a poco en campo rival hasta que producirse una montonera en la zona de ensayo jabata que algunos celebramos como ensayo. “Ha posado sobre jugador rival” decreta el árbitro. Bueno, se le puede conceder el beneficio de la duda. Melé a cinco para los abulenses que se tiene que repetir un par de veces debido a los nervios de las delanteras de ambos equipos por su importancia. La gana el RAC y, tras un par de fases, Nacho consigue posar el balón en la zona de ensayo rival, consiguiendo el ensayo que daba al RAC la victoria y el punto bonus. Con los jugadores abulenses abrazándose por lo conseguido y los Jabatos y la grada local echándose las manos a la cabeza por perder el partido en el último segundo, el árbitro decide pitar avant abulense desde una posición desde la cual le era totalmente imposible ver la jugada, decretar el final del encuentro sin dejar disputar la correspondiente melé y marcharse corriendo al vestuario sin dar ni una explicación ante la gran culminación a semejante imparcialidad que llevaba perpetrando durante todo el encuentro, como el ladrón que se aleja lo más rápidamente posible del lugar del hurto para que no le pillen con las manos en la masa.

No es justificable para nada la actitud de después de algunos jugadores abulenses, y desde estas líneas quisiera pedir disculpas en nombre de todo el equipo, pero así mismo quisiera admitir que en los cuatro años que el que suscribe lleva jugando al rugby, jamás había sentido tanta impotencia por una actuación tan flagrante por parte del colegiado.

Final del encuentro con 18-15 en el marcador y el RAC regresa a casa con un punto de bonus defensivo que sabe a poco tras un partido que debería haber ganado y que, por unas razones u otras, no pudo.

Desde aquí quería agradecer el gran partido brindado por parte de Jabatos y el aún mejor tercer tiempo, que hizo que a los jugadores abulenses se les olvidase la impotencia por haber perdido el partido como lo habían perdido, deseando, además, que ambos equipos se clasifiquen para los playoffs y así poder devolverles la enorme hospitalidad que nos brindaron.

Además, quisiera reiterar mis disculpas por el tono de crítica al árbitro impropio de un jugador de rugby que ha tomado la crónica, pero es imposible no reflejar por escrito la impotencia durante el terreno de juego ante tamaño despropósito.

Por último, toca inaugurar en esta crónica los inigualables PREMIOS RAC que se otorgarán en la crónica tras cada partido. Son los siguientes:

  • PREMIO PANINI: al placaje (o ausencia de él) más pegatina del partido.
  • PREMIO MANOS DE TOPO: al avant más clamoroso.
  • PREMIO PUNISHER (que no Pullitzer): al golpe de castigo más flagrante cometido por un jugador del RAC en el partido.
  • PREMIO TOLAI: a la actuación, que por alguna razón u otra, y durante el partido, tercer tiempo o viaje en autobús, resulte más cómica o de mayor demostración del esguince neuronal que produce jugar en el RAC.

And the Oscar goes to… PEEEEEEEEEEEEDRO!!. Y los primeros Premios RAC, que es lo que nos interesa, son para:

  • ¡¡DANIII!! como ganador del PREMIO PANINI a una pegatina con el hombro que costó un ensayo por parte de Jabatos.
  • ¡¡¡ÁLVARO!!! como ganador del PREMIO MANOS DE TOPO tras un avant al recepcionar un balón estando completamente solo y provocar que el equipo perdiese bastantes metros cuando más estaba apretando para ganar por el partido.
  • ¡¡¡ALFONSO!!! como ganador del PREMIO PUNISHER por un barrigazo entrando completamente por el lateral del ruck que le hizo ganarse una merecida amarilla.
  • Y el PREMIO TOLAI, que en su primera edición pasa a llamarse PREMIO MENTECATO por razones que la organización no quiere hacer públicas queda vacío.

 

Cronista