Bienvenido Mr. Rugby.

“Vecinos de Ávila. Como cronista vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a pagar. Que yo, como cronista vuestro que soy, os debo una explicación, y esa explicación que os debo, os la voy a pagar, porque yo, como cronista vuestro que soy....”

Muchas veces oí que los partidos se piensan entre semana, se visualizan en la cabeza y se desarrollan en el campo. Ahora, con los años, la experiencia y la responsabilidad ratifico en mi propia persona que es verdad. El partido de la jornada se juega mil veces en mi cabeza durante la semana y se disuelve en un segundo en la realidad inmediata, cuando suena el pitido inicial del árbitro. El sábado pasado, no pudo ser de otra manera.

Jueves - En el vestuario, antes del entrenamiento, Paco me pregunta si ya siento las mariposas en el estómago. No, le contesto, todavía no. Lo tenía claro, lo tenía en la cabeza, lo tenía controlado.

Viernes -  El trabajo y el azar me llevan a “La Central”, en Valladolid, bar del Club de Rugby El Salvador. Fotos de jugadores y ex-jugadores decoran las paredes. Uno de ellos, compruebo al ir a pagar, es el camarero que me atiende. Yo jugué contra ti, le digo. Hace muchos años, cuando salías de una lesión jugaste contra mi equipo de entonces. Él, Iván Garachana -histórico del rugby español- , se acuerda de ese partido. Obviamente no de mí pero sí de sus amigos de aquel equipo. “Fue hace muchos años” añade. Le miro mientras me da el cambio y comento “buena paliza nos disteis, por cierto”. Me mira y sonríe –creo adivinar que con la melancolía del jugador de rugby que ya no pisa el campo- “El rugby es así” concluye. Sin aspavientos, sin fanfarronerías, sin bravatas de futbolero…

Me gustaría quedarme y contarle lo que he andado desde aquel partido, lo que me espera al día siguiente, lo que estamos haciendo en Ávila pero no quiero entretenerlo, hay más gente en el bar. Salgo con el espíritu algo tocado. Recordando aquel partido, aquellos amigos, aquellos tiempos… Y tiemblo. Tiemblo porque no lo tengo todo controlado… Imprevisible rugby…

Sábado - Otra fecha rodeada de rotulador rojo en nuestro calendario. Otro día de emociones y metas alcanzadas. Otro muesca en mis botas, otra arruga en mi frente, otro recuerdo en mi alma. Primer partido oficial del Rugby Ávila Club ante su afición. El oponente para tan insigne fecha, Airbus Aeronáuticos B. Y la tormenta, que condicionaría el desarrollo del encuentro por momentos y que “acompaño” a todos aquellos amigos que se acercaron a vernos en la grada.

Empezamos como un relámpago. Con un juego rápido y veloz de delantera que arrollaba  a la delantera rival en fases sucesivas y que permitió ensayar en dos ocasiones –Alfonso (recupérate pronto, titán) y Borja- y una transformación de Carras. 12-0. A partir de ese momento, Aeronáuticos empezó a dominar el balón y el ritmo de juego y a acercarse con peligro a la veintidós local, consiguiendo inaugurar su marcador merced a un golpe de castigo. 12-3. Torres consiguió un nuevo ensayo para Ávila, espejismo del bajón de juego –tras la tormenta llega la calma- que se había producido en los locales, bien aprovechado por Aeronáuticos que establecieron el resultado parcial de 17-13 –ensayo transformado y golpe de castigo- con el que se llegaría al descanso.

En el descanso la lluvia arreció con fuerza sobre un equipo con demasiadas dudas en el juego global. Fruto de esas dudas llegó en la inmediata reanudación el segundo ensayo visitante que nos ponía por detrás en el marcador, un punto abajo. 17-18. Llegó entonces el momento del trueno y la tempestad. De avivar la tormenta que yacía dormida en los corazones. De apelar al orgullo de quién desafía a los elementos y no teme a nada ni nadie.

Brasas prometió un ensayo y cumplió con su promesa. Dos minutos después fue el más listo de la clase y se lanzó contra una defensa que se recolocaba para conseguir el cuarto ensayo del partido, transformado de nuevo por Carras (cuatro de seis esta tarde). Punto ofensivo y de nuevo por delante. 24-18. Y desde ese momento hasta el final, la delantera volvió a dominar el encuentro, touches propias y melés, estando bien secundada por los tres cuartos y, permitiendo a Borja, conseguir dos ensayos más, ambos transformados, para colocar el definitivo 38-18. Primer partido en Ávila y primera victoria.

Al final pudimos conseguir lo que tanto deseábamos, una victoria en nuestro primer partido como locales, ante nuestro público. Familiares y amigos. Pero pudo no ser así. Complicamos un partido bien encaminado equivocando elecciones, relajando actitudes y creyendo que el tapiz verde no se trabaja metro a metro, minuto a minuto, balón a balón. Tuvimos que perder para desear ganar. Pues eso, que “el rugby es así”. Bienvenido Mr. Rugby.

No quiero extenderme más pero no puedo dejar de comentar el instante, con el equipo colocado en el campo dispuesto a comenzar la segunda parte, en el que un trueno retumbó en el campo de la Ciudad Deportiva y todos gritamos a coro. Como si de celebres guerreros espartanos o gladiadores romanos se tratase. Jugadores de rugby. Benditos locos.

Cronista.

P.S.: Ángel fue padre pocas horas antes de nuestro debut… Rodrigo había nacido, y con él un nuevo miembro de la familia del RAC… nosotros, sus tíos, ya lo esperamos con los brazos abiertos… yo, como acostumbro, me olvidaré de felicitarlo en su cumpleaños… los golpes en la cabeza es que me dejan…