Apaga la televisión.

Vivimos en el siglo XXI. En la conocida como era de la tecnología, dónde todo lo que hacemos tiene que tener una repercusión mediática. Si no publicas una foto de lo que comes en las redes sociales es cómo si estuvieras en ayunas. Si sales a correr, pon la media de minutos el kilómetro o habrás estado en casa en el sofá a ojos del mundo. Si estrenas una camiseta de juego nueva y, por lo que sea, te la manchas de sangre, estás de enhorabuena. Eso te da un treinta por ciento más de "me gusta" (y eso es una estadística que sabe el ochenta y siete por ciento de las personas).

Personalmente me cabrea el postureo en el rugby y por eso me gustó lo que dijo el árbitro antes del partido que nos enfrentó el pasado fin de semana a MAD Boadilla en el primer partido de la segunda fase de la liga. El rugby es un deporte de valores y a todos, en mayor o menor medida, se nos llena la boca alardeando de ello con familiares y amigos. Incluso los clubs lo utilizamos como reclamo para captar nuevos jugadores, especialmente en categorías inferiores. El árbitro dijo "usemos en el campo aquellos valores de los que presumimos fuera". No es literal pero en esencia se aproxima. Creo que caló el mensaje en los dos equipos y dimos buena cuenta de ello en el campo.

Estar más de un mes sin jugar por el parón navideño nos tenía como fieras enjauladas deseando volver a competir -buena prueba de ello es la intensidad de los entrenamientos previos al partido- y volver al campeonato contra el líder de nuestro grupo, el equipo que nos metió más de ochenta puntos, y en casa no ayudaba a calmar nuestra ansiedad. Las "fieras" estaban muy motivadas pero enfrente teníamos a un domador excelente. Boadilla es un equipo magnífico en ataque y defensa que nos hizo emplearnos al cien por cien cada segundo del encuentro. Esfuerzo y sacrificio.

El partido comenzó muy igualado de tal forma que al primer ensayo de Boadilla fuimos capaces de responder con un ensayo de Davil tras un buen trabajo de delantera. El segundo ensayo de Boadilla trajo una noticia peor que los siete puntos anotados. El Galo -el hermano malo- se lesionó en la rodilla y tuvo que abandonar el partido. Un contratiempo inesperado que enfrió los músculos pero principalmente enfrió los ánimos de todos nosotros. Chillaba mucho, parecía grave y pese a ser francés,nos cae bien. Compañerismo.

MAD Boadilla es un gran equipo que no baja nunca el ritmo y siguió apretando y consiguiendo ensayos. Creo que menos de los que se esperaban, que les pusimos más problemas de los qué creían y quiero pensar que en algún momento se pusieron algo parecido a nerviosos. Mediada la segunda parte y con el partido resuelto a su favor -no me preguntéis el resultado que no lo recuerdo- tuvimos un segundo lesionado qué también nos cae bien, también chillaba mucho y también nos afectó. Pelos en uno de los pocos balones que tuvo para correr quedó tendido en el césped. Esa segunda lesión y la salida de Josito por sangre nos dejó un poco tocados durante unos minutos pero supimos revolvernos y seguir peleando hasta el final. Marcador final, nunca lo supe.

Cuando enfilas la ducha en un partido como este no puedes evitar los sentimientos encontrados. Puesto que has perdido tienes la tristeza propia de la derrota, la preocupación por los compañeros lesionados y la frustración de no haber jugado mejor o haber hecho algo diferente en tal o cuál jugada. Pero cuando estás ya en el vestuario, en la ducha, comentando el partido te das cuenta de que lo has dado todo, de que te has esforzado al máximo, de que tus compañeros han hecho lo mismo. Que el trabajo en equipo, el esfuerzo, el sacrificio, el respeto por el contrario y el árbitro no son sólo palabras. No puedes hacer otra cosa que sonreír como un bobalicón mientras te curas las heridas, físicas y morales. Por eso, vuelvo a sentarme junto a Torres a hablar de lo que nos gusta jugar a este deporte, como en cada tercer tiempo y deseamos, con más ganas, que llegue el próximo partido.

Es por eso que en el siglo XXI, en la era de la tecnología, de internet, de la domótica y las apps tener un lugar para escapar de tanta cibermovida se me antoja necesario e imprescindible. Y si ese lugar es un campo de rugby (incluso a siete bajo cero), con amigos, con terceros tiempos y con risas, no puedo imaginar nada mejor. Levántate del sofá, apaga la televisión, sal a buscar tu equipo de rugby más cercano y descubre todo lo que tiene que ofrecer. Y si no sabes cómo hacerlo, pregunta a Elyo que de teles apagadas sabe un rato. "Elyo mi niño, ¿en qué parte estamos?".

Cronista.

P.d.1: Ahora voy a mandar la crónica a Ángel para que la suba a la web y publicarla en Facebook, Twitter e Instagram, así la gente podrá leer lo que escribo, dar likes, feed al post y, con suerte, tendré mis primeros haters. ¡Viva el siglo XXI!.

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Enviado desde el iPad de Cronista.