AÑO II. Día 1.

El Rugby Ávila Club comenzaba su segunda temporada como equipo federado en la Cuarta Regional Madrileña sumergido en un mar de dudas debido al pobre juego mostrado en los dos amistosos preparatorios y a la incertidumbre por saber cómo se adaptarían los nuevos jugadores al equipo. Para más inri, la primera convocatoria de la temporada contaba con únicamente, por lo que el partido se presentaba como una verdadera prueba de nivel que los de rosa debían solventar.

Tras un calentamiento propio de los nervios del primer partido de la temporada y el estreno en partido oficial de algunos jugadores, comenzó poniendo el balón en juego el XV de Hortaleza. Patada desde centro directamente fuera que el capitán abulense decide transformar en melé en el centro del campo. Saque de melé y balón abierto a la línea, hasta llegar a Borja, nuestro segunda línea reconvertido en centro para la ocasión, que, como si estuviera escuchando la BSO de Carros de Fuego internamente en su cabeza, decide dar una demostración de que, al menos en el RAC (´where everything happens`)  la gente de más de 100 kilos también puede correr por el carril del ala como si fuera uno de ellos hasta lograr posar el balón en la zona de ensayo rival. No había transcurrido ni un minuto de juego y el Rugby Ávila Club lograba cobrar ventaja en el marcador.

A pesar del fulgurante comienzo, los siguientes minutos fueron de tanteo, con el equipo local haciéndose poco a poco dueño del partido. Fruto de ello llegó el segundo ensayo; uno de esos que enorgullecen a cualquier entrenador de delantera: tras colocar hábilmente Carras un golpe de castigo en la línea de 5 rival, apareció Doña Alfonsinha en el campo para que David se encargase de volver a posar el oval en la zona de marca del XV.

Con 10-0 en el marcador, y con la línea de tres cuartos (tan vilipendiada, y con razón, durante mucho tiempo) espoleada por el buen trabajo de la delantera tanto en touch como en zonas de conquista, llegaron dos ensayos más. El primero de ellos por parte de Torres, que aprovechó una buena jugada de la línea para demostrar cómo debe apoyar un flanker, y el segundo tras otra jugada de los tres cuartos abulenses, en la que Borja se encargó de fijar a los centros locales para ceder el balón a Miky y Edmundo que, en un acto impropio para sus inhábiles manos, aprovecharon la superioridad generada para que éste último ensayase. Ambos ensayos transformados por Carras, que además anotó un golpe de castigo que dio por finalizado el primer tiempo de la contienda.

Con ello, se llegó al descanso con un marcador de 27-0 y con el bonus ofensivo asegurado, en una primera parte en una Ciudad Deportiva que hacía tiempo que no disfrutaba de tan buen rugby por parte del equipo local. Pero el rugby, deporte sabio donde los haya, tenía guardada una valiosa lección para los abulenses, y es que, por muy encarrilado que tengas un partido, debes mantener la concentración en todo momento si no quieres que el equipo rival te dé más de un susto.

Así comenzó la segunda parte, con un Rugby Ávila Club mostrando demasiada relajación, quizás dándose un respiro, quizás pensando que ya estaba todo el pescado vendido, que coincidió con el periodo de mejor juego visitante. No ayudó tampoco el sin bin a Fabio por reiteración de golpes de castigo, que hizo que los abulenses tuvieran que desplazar a toda su línea de tres cuartos un puesto para cubrir ese vacío en el 9 y jugar 10 minutos con un jugador menos. Los del barrio madrileño de Hortaleza, hombres ya curtidos en mil batallas en esto del rugby, supieron aprovechar el momento de flaqueza local para anotar dos ensayos y acercarse en el marcador.

Alarmados por una posible reacción madrileña, el equipo rosado reaccionó, y volviendo a contar con quince jugadores, volvió a imponer el juego que tan buen resultado le dio en la primera parte. Fruto de ello llegaron tres ensayos más, uno de Alfonso, que junto a Borja realizó la demostración de hombres-de-100-kilos-que-corren-como-alas, otro de Josito, al que le lució el poco pelo que aún conserva en su cabeza para, tras una serie de hand-offs, zafarse de sus defensores en un eslalon de varios metros y otro de Carras que aprovechó una buena patada del zaguero para presionar a la línea de tres cuartos contraria, provocar el fallo y, en ventaja, anotar el ensayo que daba por finalizado el partido. Todos ellos transformados por el mismo Carras que realizó un meritorio 6/8 en patadas a palos que, junto a su ensayo, aportaron 18 puntos al marcador abulense.

Pitido final del árbitro y el RAC se apuntaba una holgada victoria por 48-10 ante el XV de Hortaleza C, que le coloca como tercer clasificado tras la disputa de la primera jornada de Liga y le ayuda a afrontar con ilusión el complicado encuentro contra el Club Atlético de Rugby del fin de semana que viene.

Cabe mencionar la buena labor realizada por los dos nuevos, tanto Íñigo como Edmundo, que disputaron su primer partido de Liga con la zamarra rosa, y a todo el conjunto del XV de Hortaleza, equipo al que siempre da gusto enfrentarse por su comportamiento tanto en el campo como en el posterior tercer tiempo.

Por último, quería aprovechar ésta mi primera crónica como nuevo Cronista por dimisión del anterior (¿o debería decir abdicación?) para agradecer a la Gárgola, que abandonó su hogar en lo alto de Nôtre Dame, su presencia en el campo y en el posterior tercer tiempo. Que alguien que acaba de sufrir una lesión de rodilla que le tendrá varios veces apartado del rectangular de juego tenga ese compromiso para asistir al partido con muletas y todo para animar es uno de esos gestos que hacen equipo.

 

Cronista.